En estos momentos, estoy seguro de que todos los colombianos conocemos al menos a un venezolano. En su mayoría, son personas buenas, trabajadoras y, desde mi humilde perspectiva gastronómica, verdaderos talentos. Sin embargo, más allá de las anécdotas personales, la crisis migratoria venezolana es una realidad que no podemos ignorar.
En las pasadas elecciones del 28 de julio de 2024, tanto los venezolanos como nosotros, los colombianos, vivimos momentos de esperanza y escepticismo. La derrota del chavismo parecía un paso hacia el cambio en ese vecino país. En redes sociales, vi brincos de alegría y lágrimas de felicidad por la caída del régimen de Nicolás Maduro. Sin embargo, la realidad nos golpeó horas después, y las lágrimas de tristeza reemplazaron los brincos.
Las dictaduras no terminan necesariamente con elecciones. La historia contemporánea nos ofrece ejemplos claros:

  1. Manuel Antonio Noriega (1983-1989): El dictador panameño fue juzgado en Estados Unidos y condenado por sus vínculos con el narcotráfico y el cartel de Medellín. Posteriormente, enfrentó juicios en Francia y Panamá, donde cumplió condena hasta su muerte. Su caso demuestra que la justicia internacional puede ser un camino para poner fin a la impunidad.
  2. Augusto Pinochet (1974-1990): El dictador chileno llegó al poder tras un golpe de Estado. Su régimen brutal terminó a través de un plebiscito en 1988, donde se impuso el “No” a su permanencia. A pesar de la derrota, Pinochet continuó al frente del Ejército chileno, pero la presión popular y la ley de Amnistía debilitaron su poder y allanaron el camino hacia la democracia.
  3. Rafael Trujillo (1930-1961): Trujillo, dictador de la República Dominicana, mantuvo un control férreo durante más de tres décadas. Sin embargo, finalmente fue asesinado en un complot en 1961, marcando el fin de su régimen opresivo.
    Para evitar un escalamiento de violencia, la comunidad internacional debe seguir utilizando estrategias efectivas como
    • Repudio y Aislamiento: Mediante sanciones, aislamiento diplomático y condenas públicas, la comunidad internacional debilita la legitimidad de la dictadura y presiona para un cambio.
    • Apoyo a la Oposición: Respaldar a los opositores y movimientos democráticos dentro del país es crucial. Esto incluye apoyo moral, financiero y logístico para fortalecer la resistencia contra la dictadura.
    • Mediación y Acuerdos: Organizaciones internacionales pueden facilitar diálogos y negociaciones entre la dictadura y la oposición. Los acuerdos de paz o transición pueden ser impulsados por mediadores externos.
    • Presión Económica: Sanciones económicas y restricciones comerciales afectan la economía de la dictadura, debilitando su poder y forzando cambios.
    Mientras estas estrategias se despliegan, debemos ser conscientes y solidarios con nuestros vecinos venezolanos. La crisis migratoria ha alcanzado proporciones alarmantes, con casi 9 millones de personas buscando una vida mejor. Es un llamado urgente a la solidaridad, la compasión y la acción conjunta. Reconozcamos su humanidad y trabajemos juntos para encontrar soluciones sostenibles.

Por: Hamilton Ramírez Vargas Administrador publico, Gerente de proyectos, Licenciatura universitaria y programación neurológica.Hamilton Ramírez Vargas Administrador publico, Gerente de proyectos, Licenciatura universitaria y programación neurológica.

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