El deporte, desde tiempos inmemoriales, ha sido un pilar fundamental en el desarrollo humano, no solo físico sino también mental y social. En la antigua Grecia, los mitos nos hablan de héroes y dioses cuyas hazañas físicas eran admiradas. Personajes como Hércules, con sus doce trabajos, o Atalanta, la cazadora veloz, son ejemplos de la valoración de la destreza física en la mitología griega.
Sin embargo, es importante destacar que, más allá de la perfección física, estos mitos también enseñan sobre la superación de adversidades, un mensaje que me resuena profundamente en el contexto de la discapacidad, ya que en la actualidad, el deporte es un vehículo para desafiar estereotipos, romper barreras y construir una sociedad más inclusiva.
El boccia es un claro ejemplo de cómo el deporte puede ser un escenario de empoderamiento y visibilidad para deportistas con discapacidad. Estos juegos no solo son una competición de alto rendimiento, sino también una celebración de la capacidad humana y la diversidad. Al igual que los héroes de los mitos griegos, los jugadores de boccia son un símbolo de perseverancia y fortaleza que debe continuar y fortalecerse en la región .






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