Las palabras  las hemos apropiado los hombres  desde el uso, así desde la definición monstruo  en primer instancia  se determina como “ser que presenta anomalías notables  respecto a su especie” o “Persona o cosa muy fea”,  pero también tiene la vinculación de  “”persona que en cualquier actividad excede en mucho  las cualidades y aptitudes  comunes “ o “que debe ser mostrado y dignificado”.


Desde el anterior marco conceptual las personas con discapacidad se nos han determinado culturalmente desde el eurocentrismo como despreciables y  justificables cuando  la  razón cae en sueños profundos negándonos el derecho  existir dignamente, que  en palabras del sordo y pintor español Francisco Goya;


“Los sueños de la razón producen monstros”.


Pero dentro de otras comunidades  como las prehispánicas determinaban como los lideres se les deformaban sus cráneos y sus deficiencias físicas eran seres de mostrar. Hoy dentro de los avances de la defensa de los Derechos humanos hemos entrado en la dinámica que nuestras actitudes de sobrevivir y salir avante en medio de la adversidad somos seres de dignificar y mostrar. Como todo el marco jurídico que nos protege, la educación inclusiva, el deporte paralímpico, dirigentes con decisión de mando en sus sociedades, una cultura dignificante para la discapacidad y personas llenas de argumentos profesionales posesionados en defensa de nuestros derechos.


Por lo que deben ser mostrados como un accionar monstruoso.
Pero el uso del lenguaje desde la practica ha posesionado la palabra monstruosidad con significado; “contrario al orden de la naturaleza, anormal aberrante, deforme, contrahecho, grotesco horripilante y actitudes injustas”. Donde acciones de negación de los derechos de las personas con discapacidad de manera similar como  la construcción de ciudades inaccesibles, educación segregada, negación al trabajo, a la movilidad, al turismo, a la sexualidad autónoma bajo el argumento de ser incapaces y tener que depender de cuidadores en la mayoría de los casos y lo más grave que lideres nuestros se apropien de manera inmoral y antiético de recursos y representatividad amparados por un estado indolente. Siempre justificados en el sueño de la razón de negar justicia. .


Lo anterior ha hecho que nuestras vidas como personas con discapacidad y nuestros derechos estén supeditados a ser ejemplos de actos llenos  de monstruosidades.   

Ignacio Gómez Herrera
Licenciado en Etnoeducación y Desarrollo Comunitario UTP. 
Persona con discapacidad visual.
Dosquebradas Mayo 8 del 2024

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